Traer gente a tu web es lo difícil. Lo caro es que se vaya.
Alojamientos, agencias de experiencias, marcas de viaje. Tu web es la última cosa que mira alguien antes de reservarte a ti o al de al lado.
No he estudiado tu sector: llevo más de veinte años siendo tu cliente. He descartado tu web desde el móvil, con mala cobertura, más veces de las que puedo contar.
TU WEB DECIDE Y TÚ NO TE ENTERAS
Tu negocio es bueno. Tu web hace que parezca dudoso.
Y lo peor es que no te enteras, porque el que se va no te escribe para decírtelo. Yo sí he sido ese que se va. Esto es lo que me ha hecho cerrar la pestaña:
Tarda
Estoy en la calle, con dos rayas de cobertura. Si no carga en tres segundos, vuelvo a Booking y reservo con ellos — y tú pagas la comisión.
No encuentro lo que necesito
Dónde estás exactamente, cómo se llega, si hay que subir escaleras con la mochila, si abrís en noviembre. Diez segundos buscándolo y me voy.
No me fío
Cuatro fotos genéricas, un formulario que no sé si llega a alguien y ningún indicio de que haya una persona detrás. Con mi dinero por delante, la duda gana.
En el móvil se rompe
Que es donde reserva todo el mundo desde hace años.
Tu tiempo está en recibir gente, no en pelearte con una plantilla.
NO ES DISEÑO. ES QUITAR MOTIVOS PARA IRSE
No te vendo una web bonita. Te quito de encima las razones por las que la gente se va.
Nada de plantillas recicladas. Una web multipágina —inicio, lo que ofreces, quién eres, cómo llegar y contacto— pensada desde el móvil de alguien que está decidiendo ahora mismo si te escribe a ti o al siguiente.
Y lo que de verdad te frena no es el diseño
Es acabar con una web que no puedes tocar, hecha por alguien a quien tienes que escribir —y pagar— cada vez que cambia un precio. Ese miedo es correcto: pasa constantemente. Por eso lo primero que acordamos es cómo vas a editarla tú.
Así entrego
Propiedad, no alquiler.
Recibió su dominio, su código, su despliegue y sus claves. Todo a su nombre y comprobado uno por uno. El control absoluto sobre su plataforma tecnológica. Eso es lo que compras.
Ver el caso de Límites Rotos →No es turismo: es un proyecto editorial. Enseña el acabado y la entrega, no el sector — el sector lo sostienen los tres negocios que hay en la portada.

LO QUE TENGO Y LO QUE NO
Podría enseñarte un portfolio inflado. Prefiero enseñarte el que tengo.
Esto empieza ahora. Esta misma web está construida con el sistema y el estándar que aplicaría a la tuya. Lo que todavía no tengo es un portfolio largo de casos en tu sector.
Por eso los tres primeros entran a precio de caso de estudio: pagas menos de lo que costará después, y a cambio puedo contar tu proyecto y enseñar los resultados.
Cuando esos tres estén, este bloque dejará de existir y el precio será otro.
Podría decirte que sí a todo. Saldríamos perdiendo los dos.
✅ Sí, si tienes
Un alojamiento, una agencia de experiencias o actividades, o una marca que vende a gente que viaja — y necesitas que quien te encuentre te escriba a ti directamente.
❌ No, si necesitas
Una tienda con cientos de productos o software a medida. Con los cobros y las reservas conecto lo que ya usas — no construyo el sistema que cobra. Y tampoco encajas si buscas el píxel perfecto y quieres micro-gestionar cada coma: ejecuto sobre lo que hace que te escriban, no sobre gustos.
PREFIERO UN NO RÁPIDO QUE UN SÍ CARO PARA LOS DOS.
EL COSTE REAL DE CADA OPCIÓN
Si no lo comparas ahora, lo compararás cuando llegue la factura.
Lo de siempre
Noma Kairo
Qué pagas
Lo de siempre: De 1.000 a 1.500 € en una agencia — o una cuota cada mes, para siempre.
Noma Kairo: Pago único
De quién es la web
Lo de siempre: De la plataforma, o de la agencia hasta que pagas el rescate
Noma Kairo: Tuya, con las llaves
Quién la edita después
Lo de siempre: Tú peleándote con el editor, o un ticket y a esperar
Noma Kairo: Tú, y si no quieres, yo
Quién entiende tu sector
Lo de siempre: Nadie, o el comercial que te toque
Noma Kairo: Tres negocios de turismo, por dentro
CÓMO VA ESTO
Tú delegas, yo ejecuto. Sin reuniones de relleno.
- 01
Cuéntame tu caso
Un formulario de un minuto: qué haces, dónde, y qué te gustaría que pasara cuando alguien entra en tu web.
- 02
Hablamos 20 minutos
Te digo si puedo ayudarte y cómo. Si no encajas, te lo digo ahí y no perdemos más tiempo ninguno de los dos.
- 03
Construyo
Levanto la estructura, escribo los textos y aplico el diseño. No te persigo con veinte preguntas: me apoyo en lo que ya me has contado.
- 04
Entrega y llaves
Te lo enseño, ajustamos en directo y te entrego el control. Todo a tu nombre, comprobado uno por uno.
EMPIEZA POR UN MINUTO
Este mes entró gente en tu web. ¿Cuántos no te escribieron?
No lo sabes. Ese es exactamente el problema.
Un minuto de formulario. Si encajamos, veinte minutos de llamada.
ANTES DE DECIDIR, ACLAREMOS ESTO
Las preguntas fáciles ya las sabes. Estas son las otras.
¿Esto me quita Booking?
No, y quien te diga que sí te está vendiendo humo. Booking te trae gente que no sabía que existías, y eso una web no lo sustituye. Lo que sí recupera es al que te vio allí y después buscó tu nombre: ese ya era tuyo, y te lo cobran igual.
¿Cuánto cuesta?
Depende de lo que necesites, y prefiero decírtelo con tu caso delante. Lo que sí te digo ya: pago único, sin mensualidades ni cuotas de mantenimiento.
No tengo logo ni fotos buenas.
El logo se resuelve con tipografía limpia y tu nombre: queda elegante y transmite seriedad. Las fotos son otra cosa — son la mitad de la decisión de reservar, así que hablamos de ellas en la llamada. A veces basta con reordenar las que ya tienes.
Ya tengo web, pero es vieja. ¿Sirve?
Sí, y suele ser el mejor caso: ya sabes qué falla y qué te ha costado.
¿Por qué debería fiarme de ti y no de una agencia?
Una agencia conoce el sector desde dentro. Yo lo conozco desde el otro lado: he sido el cliente que se iba. Eso es justo lo que decide si te escriben.